<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" version="2.0"><channel><atom:link rel="hub" href="http://tumblr.superfeedr.com/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"/><description>Dos mundos: las finanzas y los mortales. Y una nueva perspectiva http://www.finanzasparamortales.com/</description><title>finanzas para mortales</title><generator>Tumblr (3.0; @finanzasparamortales)</generator><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/</link><item><title>¿Presupuestos para el rescate?</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;strong&gt;Juan Vázquez&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Catedrático de Economía Aplicada &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Acaban de presentarse los presupuestos del Estado para 2013. Las voluntades políticas se expresan verdaderamente en los presupuestos, que son a la vez una de las mejores radiografías de la situación de una economía. En los de este año, hay muchas cifras muy expresivas y muy reveladoras de nuestros enormes desequilibrios económicos, de las trampas en las que se encuentra metida nuestra economía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Pese a vivir un momento de crisis, austeridad y recortes, los presupuestos de este año no son inferiores sino superiores en un 2,5% a los del ejercicio precedente. Pero lo son únicamente porque tenemos que pagar más, 10.000 millones de euros (Me) más, por intereses de la deuda, hasta alcanzar los 38.500 Me, una cifra que ha seguido un crecimiento imparable y que se ha incrementado nada menos que un 40% en los dos últimos años. Esa es la cifra, la imagen, la factura de la prima de riesgo, de la subida de los intereses de nuestra deuda, de la desconfianza sobre España, de nuestra débil posición ante los mercados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;De esos mercados es de los que vamos a seguir dependiendo decisivamente el próximo año, porque en 2013 hemos de pedirles una cantidad cercana a los 230.000 Me. No sé si ello supone una especie&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;de soberanía económica compartida con los mercados, pero esa cantidad es tanto como lo que se recauda por todos los impuestos, conceptos y contribuyentes de todo el país. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Con ello, al final de 2013 nuestra deuda casi alcanzará el 90% del PIB, unos 900.000 Me, es decir que la economía española deberá a los mercados casi tanto como lo que vale, como lo que producimos en un año. O dicho de otro modo, si quisiéramos saldar esa deuda de una vez, deberíamos hacer el imposible esfuerzo de dedicar integro nuestro PIB de un año o&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;suspender todas las prestaciones, servicios, inversiones y retribuciones y dedicar íntegros los presupuestos del estado completos de 3 años.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;El rescate bancario no resulta nada ajeno a esta situación y ha echado más leña al fuego de estos profundos desequilibrios. Ese rescate (que por cierto concentra sólo en cuatro entidades Catalunya Caixa, Nova Caixa Galicia, Banco de Valencia y especialmente Bankia, 46.000 de los 53.000 Me de necesidades de capital) ya ha costado al erario público unos 17.000&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Me y pasará una factura añadida de 12.000 Me en 2013. Y como consecuencia de él, el déficit público inicialmente previsto del 6,3% en 2012 se elevará hasta el 7,4% y hará imposible cumplir la senda marcada por la UE para la reducción de nuestro déficit, de la que a su vez dependen la confianza de los mercados, la intensificación de los recortes y la imposición de nuevas medidas de austeridad.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Y todo esto por lo que atañe a la deuda pública, porque luego queda la deuda privada. Unas cifras insostenibles, en suma, en las que los sacrificios, ajustes y medidas de austeridad se nos diluyen, como agua en una cesta, para pagar a los mercados los intereses de la deuda y que nos mantienen atrapados en un bucle de endeudamiento, en un circulo vicioso de la austeridad, que hay que detener, que hay que invertir, del que debemos salir. Con unos presupuestos como éstos ¿no estaremos ante la fotografía de un inminente rescate? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/32797746526</link><guid>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/32797746526</guid><pubDate>Wed, 03 Oct 2012 12:26:00 +0200</pubDate></item><item><title>El Gobierno no puede seguir imponiendo ajustes sin llegar a ninguna meta</title><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;JUAN VÁZQUEZ &lt;/strong&gt;&lt;span&gt;Catedrático de Estructura Económica (&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span&gt;Oviedo, J. L. SALINAS)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img align="middle" src="webkit-fake-url://B5F2ADF8-567E-4E29-9BCA-7115C9797889/image.tiff"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Juan Vázquez, catedrático de Estructura Económica de la Universidad de Oviedo, resume la situación económica de España como una gran paradoja: «El Estado tiene que pedir dinero para rescatar a sus bancos y los bancos tienen que comprar deuda para que el Estado no tenga que ser rescatado». Según Vázquez, la economía española tiene capacidad para financiarse por si sola «siempre y cuando los costes sean más bajos que los que se está encontrando ahora en el mercado».&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;El catedrático de Economía defiende que el Banco Central Europeo y el Fondo de Rescate deberían de actuar sobre la deuda para tratar de que la situación pasara a mayores. «El Gobierno no puede estar haciendo ajuste tras ajuste sin llegar a ninguna meta». Y argumenta: «Estos no son tiempos solo de manual económico, sino que se tiene que hacer política». También considera que si el país sigue teniendo tantos problemas para conseguir colocar su deuda y cuando lo hace solo consigue unos intereses astronómicos, estará condenado a años de estancamiento económico. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;«Esta situación no puede sostenerse durante muchas semanas porque, como decía Keynes, los mercados pueden comportarse de una forma irracional durante un tiempo mayor del que los Gobiernos pueden ser solventes», resume Vázquez. Según destaca el ex rector de la Universidad de Oviedo, las emisiones de deuda que tendrá que afrontar el Estado español después del verano serán claves para conocer el futuro de la economía española. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Vázquez asegura además que la España ya se encuentra dentro de un «rescate blando». Y explica que lo califica de blando porque «han tomado el mando de la política económica nacional, nos están imponiendo ajustes muy duros y dolorosos, pero nos han dado poco dinero para sanear la banca». &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Para Juan Vázquez, la situación económica de las comunidades españolas es otro problema que está minando la credibilidad de España ante los mercados y los inversores internacionales. «El Estado no puede imponer las mismas medidas a las comunidades que las que nos están pidiendo que tomemos nosotros», resalta. El propio Catedrático de Economía Aplicada asegura que incluso desde España «también estamos contribuyendo al descrédito de las comunidades autónomas». Y señala que «últimamente cada palabra que se pronuncia desde el país está contribuyendo al descrédito de España». &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Vía &lt;a href="http://www.lne.es/economia/2012/07/24/gobierno-seguir-imponiendo-ajustes-llegar-meta/1274841.html" target="_blank"&gt;LNE&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/28118868644</link><guid>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/28118868644</guid><pubDate>Fri, 27 Jul 2012 11:50:39 +0200</pubDate><category>Ajustes</category><category>Gobierno</category><category>Crisis económica</category><category>Deuda</category><category>Recortes</category><category>Banco Central Europeo</category><category>Fondo de Rescate</category></item><item><title>El círculo vicioso de la deuda</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Juan A. Vázquez,&lt;/strong&gt; Catedrático de Economía Aplicada &lt;/em&gt;12/07/2012&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;La economía se mueve muy a menudo mediante “círculos virtuosos”, en los que todo parece ir bien, y “círculos viciosos”, en que todo va mal, y el de la austeridad y la deuda es uno de éstos. Nuestros “pecados” nos parecen haber condenado al infierno de uno de esos círculos viciosos del que ahora no sabemos bien cómo salir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;De la crisis de las hipotecas “sub prime” y del ladrillo hemos pasado a la de la deuda soberana de los países y a una crisis que se autoalimenta en varios círculos viciosos. Por efecto del endeudamiento privado hemos llegado al endeudamiento público, en un proceso difícil de romper y que al final nos puede conducir de vuelta al principio, porque pese a los esfuerzos por equilibrar las cuentas públicas quedará la desconfianza respecto a las deudas privadas. La crisis financiera, que estaba en el punto de partida está también en el punto de llegada, porque los bancos han comprado grandes cantidades de deuda pública que si se devaluase o tuviese que ser restructurada, sumaría nuevos problemas a los ya provocados por el ladrillo y la morosidad.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;A la actual situación hemos llegado tras un proceso en que la deuda pública ha crecido imparable por el efecto combinado de una intensa caída de los ingresos, al frenarse la actividad económica, y de la necesidad de aumento de los gastos públicos, para atender al desempleo, las protecciones sociales o los rescates bancarios, entre otros, llevando a la crisis fiscal y de la deuda soberana de algunos Estados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Para corregir esos desequilibrios y procurar la reducción de la deuda, ha sido necesario &lt;/span&gt;&lt;span&gt;aplicar contundentes y dolorosas medidas de ajustes del gasto. ¿Pero cómo recortar verdaderamente el gasto si hay que hacer frente a pagos que solo por el desempleo y el creciente peso de los intereses de la deuda suponen unos 60.000 millones de euros anuales en España? ¿Cómo recaudar más si no se crece? ¿Cómo ignorar que cada reducción del gasto tiene un efecto contractivo que induce a su vez nuevos gastos de coberturas y nuevas caídas en la recaudación impositiva?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Ante el excesivo endeudamiento se han hecho inevitables las políticas de ajustes, pero éstas nos arrastran a una espiral en que los recortes del gasto, al reducir la actividad, provocan nuevas caídas de ingresos que a su vez generan la necesidad de adicionales recortes, que dejan a la economía atrapada en un circulo vicioso del que resulta difícil salir, al tiempo que condenan al estancamiento y hacen resurgir la desconfianza sobre el pago de la deuda.&lt;span&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Al extenderse esa desconfianza, los inversores no solo no compran sino que venden deuda del país, lo que dificulta y encarece la financiación, aumenta las probabilidades de impago y de rescate y conduce a las curiosas paradojas de tratar de resolver con más endeudamiento una crisis de deuda y de que el Estado rescate a los bancos para que los bancos acaben por rescatar al Estado, al ser ya los principales compradores de su deuda. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Y el círculo vicioso, del que parece imposible escapar, vuelve al principio, con recortes sucesivos, sin conseguir generar la confianza necesaria y sin el crecimiento económico imprescindible para hacerlo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;strong&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/27044721535</link><guid>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/27044721535</guid><pubDate>Thu, 12 Jul 2012 13:10:00 +0200</pubDate><category>Deuda</category><category>Crisis</category><category>Economía aplicada</category><category>Crisis fiscal</category><category>Deuda Soberana</category><category>Ajustes</category><category>Recortes</category></item><item><title>¿Cabe la felicidad en tiempos de crisis?</title><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;John Carlin, 16/6/2012 El País&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="webkit-fake-url://10B61CBB-3BE9-448D-8B7F-74D7CE051B3D/image.tiff"/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cualquiera que haya visto la película La vida de Brian no olvidará nunca la escena final. Ahí está Brian crucificado, como Jesucristo, y a su lado, también sujeto a una cruz, un ladrón. El ladrón le dice: “Anímate, Brian. Tampoco es para tanto”. Y el ladrón empieza a cantar una canción, a la que se une —no tan convencido— Brian. El plano se amplía y vemos un sinfín de individuos crucificados, hasta el horizonte, coreando:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Mira siempre el lado bueno de la vida… Cuando te sientas hundido, ¡no seas idiota! Frunce los labios, silba y mira siempre el lado bueno de la vida…”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya que en España hoy, como en buena parte de Europa, lo que percibimos hasta el horizonte es un vía crucis sin fin y lo que palpamos es una sensación de hundimiento general, quizá convenga examinar hasta qué punto existe la posibilidad de consuelo. ¿El absurdo optimismo del compañero de cruz de Brian ofrecerá, a su frívola manera, una clave para hacer más llevaderos los difíciles tiempos que corren, y que están por venir? ¿Hay alternativa a la (comprensible) obsesión actual con medir la calidad de nuestras vidas y del futuro que nos espera en función de la prima de riesgo, de la deuda pública, del déficit presupuestario, de los eurobonos, del crecimiento —o no crecimiento— del producto interior bruto? ¿Existe, en resumen, compatibilidad posible entre la austeridad que el destino —o Alemania— impone y la felicidad?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Curiosamente, como si alguien hubiera previsto este preciso momento histórico, existe una abundancia de material académico sobre la cuestión. Desde el año 2000 se ha visto una enorme expansión en la investigación de lo que podríamos llamar la ciencia de la felicidad. Se ha convertido en un terreno de estudio académicamente lícito, extendiéndose desde la psiquiatría y la filosofía (donde ha residido desde tiempos de Sócrates) al campo económico. Las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Unión Europea, varios Gobiernos y muchas universidades se han dedicado a profundizar en la antigua noción —propuesta en el Nuevo Testamento— de que no solo del pan vive el hombre. Y a darle legitimidad.&lt;/p&gt;
&lt;div class="derecha" id="sumario_1|html"&gt;&lt;a id="sumario_1" name="sumario_1"&gt;&lt;/a&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p class="texto_grande"&gt;&lt;strong&gt;El Producto de Felicidad Bruta (PFB) mide la salud de las naciones&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La idea consiste en evaluar la salud general de las naciones no solo en base al PIB, sino —por utilizar un término patentado por el Gobierno budista de Bután— al PFB, el “producto de felicidad bruta”. Robert Kennedy dijo una vez que el PIB medía todo “salvo aquello que da valor real a la vida”. Lo que seguramente no concebía Kennedy es que este valor real podría llegar a ser medible en cifras. Hoy no hay más que hacer una breve incursión en Google para constatar que existe una abrumadora cantidad de datos —números, gráficos, complejas fórmulas matemáticas— basados en detalladas encuestas hechas en todos los países del mundo sobre la relativa felicidad del ser humano. Las preguntas, tanto a noruegos como nigerianos, suelen ser del tipo: “¿Cómo está de satisfecho usted con su vida? ¿Muy? ¿Algo? ¿Poco? ¿Nada?”. O directamente se pregunta a la gente que mida su grado de felicidad en una escala de cero a diez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema es que existen tantos organismos haciendo encuestas de este tipo que hay grandes variaciones en los supuestos ranking mundiales de felicidad. Una encuesta hecha en 2010, ya con la crisis avanzada, sitúa a España en quinto lugar en cuanto a la satisfacción general de vida de sus ciudadanos, otra la coloca en un puesto veintitantos y otra por el setenta. Un estudio coloca a Guatemala, Honduras y el Salvador entre los diez países más felices, cosa bastante curiosa, ya que son países pobres con altísimos índices de criminalidad y que, en general en estas encuestas, los países ricos ocupan los puestos más altos y los más pobres, los más bajos. Mucho más interesante, útil y reveladora es la conclusión que se extrae de la llamada Paradoja Easterlin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Richard Easterlin, profesor de Economía de la University of Southern California, ha recopilado datos que demuestran que en varios países de Occidente y en Japón los ingresos medios han subido de manera espectacular desde la II Guerra Mundial, pero los niveles de satisfacción y felicidad que la gente reporta no han cambiado. El célebre economista Jeffrey Sachs explica la paradoja de la siguiente manera en un informe sobre la felicidad mundial (World happiness report) que se presentó en un fórum de la ONU sobre el tema en abril: “En determinado momento los individuos ricos son más felices que los pobres”, dice el informe, “pero a lo largo del tiempo una sociedad no se vuelve más feliz tras hacerse más rica”. Una de las razones principales es que los individuos tienden a medir su felicidad material en comparación con la riqueza de sus vecinos. Si todos ascienden al mismo ritmo ser más rico tiene menos gracia. Como explica uno de los gurús de la ciencia de la felicidad, el profesor Bruno Frey, de la Universidad de Zurich, “no es el nivel absoluto de ingresos lo que importa sino la posición de uno respecto a la de otros individuos”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto podría ayudar a explicar otra paradoja, la del boxeador cubano Teófilo Stevenson. Stevenson, que murió esta semana, fue campeón olímpico de los pesos pesados tres veces seguidas. Siempre se sospechó que estaría a la altura de Muhammad Ali, y durante los años setenta recibió varias ofertas multimillonarias de promotores estadounidenses para que se batiera con él. Pero siempre se negó. Consentido por Fidel Castro, que siempre le llamaba en sus cumpleaños, Stevenson dijo una vez: “No cambiaría un pedazo de la tierra de Cuba por todo el dinero que podrían darme, prefiero el cariño de ocho millones de cubanos”. Y quizá también la envidia de muchos de ellos. Podemos suponer que Stevenson tuvo un nivel de vida más similar al de los miembros del Comité Central del Partido Comunista que al de las masas proletarias cubanas. No tuvo un Mercedes Benz pero sí un Lada, un coche fabricado en la Unión Soviética, posesión del cual lo colocaba en una esfera material insoñable para la gran mayoría de sus compatriotas. En Cuba, Stevenson, amigo del poder, era un hombre rico.&lt;/p&gt;
&lt;div class="derecha" id="sumario_2|html"&gt;&lt;a id="sumario_2" name="sumario_2"&gt;&lt;/a&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p class="texto_grande"&gt;&lt;strong&gt;España se declaraba en 2010 el quinto país más feliz del mundo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Otra razón por la cual la felicidad de la gente no asciende de manera sistemática en proporción a sus ingresos, según Jeffrey Sachs, es que mientras es probable que uno experimente un subidón al recibir la noticia de un aumento de sueldo —o de que ha ganado la lotería—, ese subidón será pasajero y pronto la felicidad bajará a sus anteriores niveles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión ahora —hoy— sería si el inevitable bajón que acompaña la noticia de una reducción de sueldo, o de la pérdida del empleo, también podría llegar a ser pasajero y con el tiempo uno podría adaptarse a las nuevas circunstancias, recuperando la felicidad perdida. Esta va a tener que ser, guste o no, la pregunta del millón para millones de españoles. El profesor Bruno Frey, que acaba de estar de visita en España, sospecha que la respuesta a la pregunta va a ser que no, pero al mismo tiempo considera necesario que la gente haga un esfuerzo grande para adaptarse con resignada serenidad a las nuevas circunstancias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Ante todo va a ser difícil por el alto índice de desempleo”, me dijo Frey. “Perder el trabajo, o incluso temer que uno lo vaya a perder, genera depresión, ansiedad, baja autoestima y, en general, una enorme infelicidad”. Un grado de infelicidad, según han escrito Frey y otros expertos de su rama, comparable a una separación matrimonial. Para muchos, perder el trabajo es perder la identidad. También va a ser difícil adaptarse con la necesaria calma a estos tiempos austeros por el sencillo motivo, dice Frey, de que la gente ha generado altas expectativas en cuanto a bienes y servicios durante años de creciente prosperidad. “La gente es muy obstinada, no olvida los buenos tiempos y es reacia a reducir sus expectativas materiales”, explica Frey. “Pero eso es, por supuesto, exactamente lo que se debe de hacer, porque si no los españoles van a ser muy infelices en los próximos años. No sé si tendrán la sabiduría necesaria —serían muy especiales si la tuvieran—, pero recomiendo que intenten adquirirla”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Por dónde empezar? Primero, quizá, como me dijo una vez una persona durante tiempos económicos difíciles, optando por un cambio de actitud frente a la vida similar al que debe hacer alguien que ha sobrevivido a un ataque al corazón. Segundo, fijándose en los siete elementos identificados por los economistas especializados en el tema que contribuyen a la felicidad. Los siete son: el dinero, la calidad del trabajo, la salud, relaciones familiares, amistades, valores personales y libertad individual. Ignacio de la Torre, profesor de la escuela de negocios IE, propone que todo el mundo se detenga a hacer una reflexión personal sobre cuáles realmente deberían de ser las prioridades en la vida. “En tiempos de boom económico la gente se obsesiona con solo uno de los factores, el dinero”, me dijo De la Torre. “Los tiempos de crisis permiten arrojar valor sobre los seis que dan felicidad y que no son la renta”. ¿Y será verdad en este caso, sería aceptable —o incluso de buen gusto— proponer la idea de que tiempos de crisis son tiempos de oportunidad? “Si uno está en el paro, si a uno le cuesta dar de comer a su familia, si se ha roto lo básico, pues, difícilmente va a ver la situación así. Pero hay una parte positiva de la crisis, y es que ofrece una oportunidad para ver qué realmente es importante en la vida. Nos permite detenernos a reflexionar si queremos seguir comparándonos con otros, cuando la verdad es que siempre va a haber alguien encima, con un coche mejor; o a juzgar si queremos sacrificar valores familiares y amistades en aras de más renta”.&lt;/p&gt;
&lt;div class="izquierda" id="sumario_3|html"&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;strong&gt;&lt;a id="sumario_3" name="sumario_3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;p class="texto_grande"&gt;&lt;strong&gt;Una sociedad no es más dichosa por ser más rica, afirman los expertos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;O como me dijo una mujer hace algunos años en Estados Unidos que había optado (voluntariamente, eso sí) por trabajar menos horas para dar más calidad y valor a su vida, “una vez que llegas a entender realmente lo que necesitas para vivir, y dejas de creer que el éxito se mide solo en términos económicos, te liberas”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De lo que se había liberado esta persona también era de la envidia, de compararse con los demás, el punto de partida imprescindible, según Ignacio de la Torre, si uno va a tener la posibilidad de hacer el reajuste mental necesario para vivir en relativa paz en tiempos de crisis. Otra opción, más práctica y de especial valor para aquellos que están en el paro, es intentar tomar más control de nuestras vidas; mostrar iniciativa —lo cual, en sí, independientemente del resultado, genera autoestima, ergo mayor felicidad —. Una posibilidad es dedicarse a estudiar, para abrir nuevos caminos o prepararse para el día en el que el clima económico vuelva a cambiar. Otra es montar una pequeña empresa. Según cuenta De la Torre, las señales son alentadoras. Ha habido un crecimiento del 6% en 2012 sobre 2011&amp;#160;en España en la creación de nuevas empresas. “Esto es algo nuevo y muy bueno en nuestro país, donde el objetivo siempre ha tendido a ser encontrar trabajo como empleado o funcionario. Un cambio de paradigma. Va como nunca esto en España, y ya que, junto con profesor universitario, la profesión con más satisfacción es la de emprendedor, lo veo como muy relevante en cuanto al PIB y la felicidad general. Yo soy muy optimista acerca del futuro económico de España”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quizá las cosas se vean diferentes desde la perspectiva privilegiada del globalmente reconocido IE Business School. Pero, ¿cuál es la alternativa a tomar la iniciativa, a moverse en vez de estar quieto? ¿Estar sentado en casa viendo la televisión a la espera de que vengan tiempos mejores? Esa es la receta para que España se desplome en los rankings mundiales no solo del PIB, sino también del PFB. Cambiar los hábitos mentales y ser positivo es muy difícil en los tiempos que corren, quizá sea imposible, pero —otra paradoja— intentarlo hoy es más necesario que nunca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vía &lt;a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/16/vidayartes/1339875201_526216.html" target="_blank"&gt;El País&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/25497849945</link><guid>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/25497849945</guid><pubDate>Wed, 20 Jun 2012 12:29:00 +0200</pubDate><category>Crisis</category><category>PIB</category><category>Indicadores Económicos</category><category>Finanzas</category><category>España</category><category>Economía</category><category>Sociedad</category></item><item><title>Cuatro Preguntas Sobre el Rescate </title><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;by &lt;span class="author vcard fn"&gt;JAVIER DÍAZ-GIMÉNEZ&lt;/span&gt; on 11/06/2012&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class="format_text entry-content"&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Es o no es un rescate?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Claro que sí.  El préstamo de hasta 100.000 millones que las instituciones europeas han concedido al Tesoro de España es un rescate en toda regla.  Es innegable que el Tesoro español no ha sido capaz de recapitalizar por sí solo a la banca española, y que ha tenido que solicitar ayuda a los contribuyentes del resto de los países de la Eurozona.   Cuando Alemania, Holanda, Francia o Bélgica recapitalizaron sus bancos no tuvieron ese mismo problema.   Pero cuando Grecia, Irlanda o Portugal recapitalizaron a los suyos, si lo tuvieron.  Las justificaciones —que el origen del problema sea el diseño del euro, o que la política del Banco Central Europeo ni sea, ni haya sido la correcta—  y los condicionales imposibles —que si el anterior gobierno no se hubiera empecinado en negar la crisis de la economía, o que si el gobierno actual no se hubiera empeñado en negar la de Bankia, no habríamos necesitado el rescate— son irrelevantes.  Al fin y al cabo, si yo tuviera abuela, y si mi abuela tuviera ruedas, sería un autobús.  Total que por mucho que lo negara el Presidente del Gobierno en su rueda de prensa del pasado lunes 4 de junio, el sábado 9 de junio, tan solo cinco días después, el Eurogrupo anunció el rescate de la economía española.  Y ya está.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Es este rescate como los dos de Grecia, el de Irlanda y el de Portugal?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta a la cuantía del rescate, no.  En números redondos los dos rescates de Grecia, el de Irlanda y el de Portugal supusieron aproximadamente el 50 por ciento de sus Productos Interiores Brutos (PIB) y el rescate anunciado para España supone tan solo el 10 por ciento del suyo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta, al destino del rescate, tampoco.  Aquellos rescates sirvieron para financiar al soberano y a la banca, y este rescate, al menos en principio, esta dirigido específicamente a financiar a las entidades que tienen dificultades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta a las condiciones del rescate, no está muy claro.  Las declaraciones oficiales nos aseguran que esas condiciones sólo van a limitar la capacidad de actuación de las entidades que necesiten recapitalizarse, y que nuestros socios europeos no van a imponer  al Gobierno de España condiciones macroeconómicas adicionales.  Pero yo no sé si me lo creo.  Ya veremos cuáles son las garantías que nos termina exigiendo Alemania por boca de Finlandia y Holanda.  Personalmente, me parecen muy probables una subida del Impuesto sobre el Valor Añadido antes de fin de año, en contra de los anuncios oficiales, un endurecimiento de las condiciones del seguro de desempleo y una aceleración de los plazos de la reformita inútil de las pensiones, quizás aprovechando, ¡ay!, el inminente recurso al inexistente, por ya gastado, Fondo de Reserva de las Pensiones para poder pagar la extra del mes de julio —pero ésa es una historia que dejamos para otro día.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta al tipo de interés y, lo que es más importante, al plazo de devolución de los fondos del rescate, todavía no los sabemos.  La alternativa ideal para despejar muchas de las dudas sobre la solvencia de España habría sido que las instituciones europeas hubieran inyectado capital directamente en Bankia y en las restantes entidades con problemas, convirtiéndolas de facto en la primera banca europea y librando al contribuyente español de una de sus peores pesadillas.  Pero desgraciadamente el Eurogrupo, que no quiere meterse en esos líos, ha optado por rescatar al Tesoro español, que es el garante último de esos fondos.  La mejor alternativa entre las restantes es que el plazo del crédito sea lo más largo posible, pongamos que de 30 años.  Un plazo de tres años, como los concedidos a Grecia y Portugal, sería desastroso.  Uno de unos 10 años, como es el plazo medio de los créditos a Irlanda, creo que sería insuficiente.  Y uno de 20 años o más nos permitiría respirar y nos compraría tiempo necesario para seguir avanzando por la senda estrecha y empinada de las reformas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Quién va a pagar el rescate?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los contribuyentes españoles, ¿quién si no?  No sabemos cuándo vamos a pagar el rescate, y no sabemos cuánto nos va a costar.  Pero este crédito, como cualquier otra deuda que contraiga el Gobierno, siempre termina pagándose con más impuestos, retrasa las fechas de la liberación fiscal de los años venideros y compromete a los contribuyentes españoles a trabajar para sus prestamistas extranjeros en algún momento del futuro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;¿Y después del rescate qué va a pasar?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Naturalmente no lo sé, porque no soy adivino.  Pero puedo hacer algunas conjeturas.  Creo que, hasta que el futuro del euro no termine de aclararse, seguirá habiendo mucha volatilidad en los mercados, y que la prima de riesgo española no va a experimentar un retroceso importante en las próximas semanas.  También creo que las dudas sobre la solvencia de España no van a disiparse, a pesar del rescate, porque, en los próximos meses, la clave va a estar en el cumplimiento del déficit.  Y creo que acercarse al seis por ciento en 2012 y al tres por ciento en 2014 va a exigir un nuevo calendario de reformas.   Pero, a tenor de lo que hemos visto hasta ahora, mucho me temo que este gobierno no va a ser capaz de estar a la altura de unas circunstancias tan exigentes.&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Vía &lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=22622" title="Cuatro Preguntas sobre el rescate" target="_blank"&gt;FEDEA&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;</description><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/25153569528</link><guid>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/25153569528</guid><pubDate>Fri, 15 Jun 2012 13:28:12 +0200</pubDate><category>Rescate Financiero</category><category>Crisis</category><category>Rescate</category><category>España</category></item><item><title>finanzas para mortales</title><description>&lt;a href="http://www.finanzasparamortales.com/"&gt;finanzas para mortales&lt;/a&gt;: &lt;p&gt;Finanzas para mortales nace de una inquietud: que las finanzas, ese mundo técnico, serio y solo para unos pocos, se acerque a los mortales… es decir, a todos nosotros. Queremos que cualquier persona entienda de lo que se habla en las noticias, en la política, qué le están diciendo cuando va a pedir un crédito o de qué depende una hipoteca. Es más, no solo queremos que lo entienda, sino que también se atreva a preguntar sobre ello y a opinar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nuestro objetivo es que finanzas para mortales se convierta en una plataforma de aprendizaje que dé cabida a todos, desde los más expertos hasta los menos. Presentamos un encuentro entre dos mundos que coexisten, pero que a veces parece que no se entienden. Las finanzas y la economía están en todas partes, en el día a día, en el precio de una barra de pan, en el comportamiento humano, en la felicidad y prácticamente en todo lo que nos sucede.&lt;/p&gt;</description><link>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/25097414063</link><guid>http://finanzasparamortales.tumblr.com/post/25097414063</guid><pubDate>Thu, 14 Jun 2012 18:53:42 +0200</pubDate></item></channel></rss>
